El movimiento del 'household voting' o voto por hogar, es una iniciativa de algunas comunidades de ultraderecha estadounidense que busca que cada hogar tenga solo un voto a la hora de participar democraticamente, mayoritariamente ejercido por el hombre como jefe del hogar basado en el principio de que las decisiones políticas deberían reflejar los valores tradicionales y la voluntad consensuada de cada casa.
El movimiento feminista tiene 2 maneras de afrontar el movimiento de "household voting"
El primero es un método de censura, en dónde persigue de manera mediática a los simpatizantes del movimiento, desarrolla campañas en contra de este y crítica activamente las ideologías del mismo.
El segundo es un método de sensibilización, en dónde buscan concientizar a las personas acerca de las implicaciones del household voting, informan por medio de sus redes sociales el contexto bajo el que surge este movimiento y buscan empatizar para cambiar la perspectiva de los simpatizantes del movimiento.